Hola, hoy una receta fresquita y rápida. Con el calor del verano lo último que queremos es encender el horno. Por eso, te propongo una Mousse de Limón súper fácil y cremoso. Solo lleva 3 ingredientes, se hace en 10 minutos y es increíblemente refrescante.
MOUSSE DE LIMÓN EXPRES
Ingredientes
1 lata (370 g) de leche condensada
400 ml de nata para montar (crema
para batir) muy fría
150 ml de zumo de limón exprimido
(aproximadamente 3 o 4 limones)
Ralladura de limón o unas hojas de menta para decorar
Preparación:
Exprime el zumo y pásalo por un colador para evitar las semillas y la pulpa gruesa. Reservar.
En un bol grande, bate la nata (que debe estar bien fría) con una batidora de varillas hasta que quede semimontada (con cuerpo, pero sin llegar a estar dura como para decorar una tarta).
En otro bol, vierte la leche condensada y añade el zumo de limón. Mezcla bien con una espátula. Verás que la mezcla empieza a espesar mágicamente por la reacción del ácido del limón con la leche.
Incorpora la nata semimontada a la mezcla de limón poco a poco, con movimientos suaves y envolventes para que no pierda el aire y quede súper esponjosa.
Reparte la mousse en vasos individuales o copas y llévalos a la nevera por un mínimo de 2 o 3 horas, si los dejas de un día para otro, la textura es aún mejor.
Justo antes de servir, ralla un poco de corteza de limón por encima o añade una hojita de menta para darle un toque fresco y profesional.
1 lata (370 g) de leche condensada
Exprime el zumo y pásalo por un colador para evitar las semillas y la pulpa gruesa. Reservar.
En un bol grande, bate la nata (que debe estar bien fría) con una batidora de varillas hasta que quede semimontada (con cuerpo, pero sin llegar a estar dura como para decorar una tarta).
En otro bol, vierte la leche condensada y añade el zumo de limón. Mezcla bien con una espátula. Verás que la mezcla empieza a espesar mágicamente por la reacción del ácido del limón con la leche.
Incorpora la nata semimontada a la mezcla de limón poco a poco, con movimientos suaves y envolventes para que no pierda el aire y quede súper esponjosa.
Reparte la mousse en vasos individuales o copas y llévalos a la nevera por un mínimo de 2 o 3 horas, si los dejas de un día para otro, la textura es aún mejor.
Justo antes de servir, ralla un poco de corteza de limón por encima o añade una hojita de menta para darle un toque fresco y profesional.




