junio 20, 2026

HELADO CREMOSO DE FRESAFACIL

Hola, hoy para aprovechar a tope el verano con algo súper refrescante, frutal y que no requiera pasar horas en la cocina, aquí tienes la receta escrita paso a paso del Helado de Fresa Cremoso. Al igual que el de chocolate, tiene el truco definitivo, no necesitas máquina heladera ni estar sacándolo cada hora para batirlo. Queda perfecto y con tropezones de fruta natural.



HELADO CREMOSO DE FRESA FACIL

Ingredientes:
400 g de fresas maduras y dulces
1 lata pequeña (370 g) de leche condensada
400 ml de nata para montar (crema para batir) con mínimo 35% de materia grasa (muy fría)
1 cucharadita de zumo de limón (realza el sabor de la fresa)
1 cucharadita de esencia de vainilla (opcional)
 
Preparación:
Lava bien las fresas, quítales el rabito verde y trocéalas. Ponlas en el vaso de la batidora y tritúralas hasta conseguir un puré fino.
Si no te gusta encontrarte las pequeñas pepitas de la fresa, puedes pasar este puré por un colador fino. Si te da igual, déjalas para un toque más rústico. Reserva unas pocas fresas cortadas en trocitos pequeños si quieres encontrar tropezones al comerlo.
En un bol grande, vierte la leche condensada, el puré de fresa, la cucharadita de zumo de limón y la vainilla. Mezcla todo muy bien con unas varillas de mano o una espátula hasta que quede una crema homogénea de un bonito color rosa.
En otro bol limpio y bien frío, bate la nata con la batidora de varillas eléctricas hasta que esté bien firme (que forme picos duros al levantar la batidora).
Incorpora una buena cucharada de la nata montada al bol de las fresas y mezcla rápido para aligerar la textura. Después, añade el resto de la nata poco a poco, realizando movimientos suaves y envolventes con la espátula (de abajo hacia arriba) para que no se baje el aire. Este es el momento de añadir los trocitos de fresa extra si los reservaste.
Vierte la mezcla en un táper o molde alargado, alisa la superficie con la espátula y colócale la tapa (o tápalo con papel film tocando la superficie). Déjalo en el congelador un mínimo de 6 horas (lo ideal es dejarlo de un día para otro).
 
Tip: La magia está en la leche condensada y la nata montada. El azúcar de la leche condensada actúa como un anticongelante natural, impidiendo que el agua de las fresas forme cristales de hielo grandes, mientras que la nata aporta la grasa y el aire necesarios para que se mantenga suave y fácil de servir directamente del congelador.
Sácalo unos 3 o 4 minutos antes de servir para poder hacer unas bolas perfectas.








 

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