No
hay nada peor que empezar una receta y que el sofrito se ha
pasado.
Para evitar que se queme la cebolla es importante controlar la
temperatura, siempre a fuego medio-bajo.
Poner la cebolla troceada en un poco de aceite, no demasiado caliente y remover constantemente. Además, la cebolla tiene que estar
hidratada, para eso añadimos un poquito de sal para que “sude”, y un poquito de
agua, hará que el resultado sea tierno y fino.
Que os ha parecido el truco?
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Por favor deja tu comentario, siempre es muy gratificante leerlos, aunque no sean siempre de que está todo rico, se admiten consejos. Mil gracias por dejar el tuyo