Hola, hoy Vamos a preparar unos tallarines con carne picada de esos que huelen a gloria desde que entras por la puerta. El secreto para que queden espectaculares no es complicado: un buen sofrito, paciencia para que la carne se dore bien y un toque de queso fundido al final.
TALLARINES CON CARNE FACIL
Para la pasta
350 g de tallarines (o la pasta larga que prefieras)
400 g de carne picada (mezcla de cerdo y ternera para que quede más jugosa)
sal y pimienta negra
1 cucharadita de orégano seco o albahaca
En una sartén grande o cazuela, echa un buen chorro de aceite de oliva suave a fuego medio. Añade la cebolla, el ajo y la zanahoria con una pizca de sal. Deja que se cocinen despacio durante unos 8-10 minutos hasta que la cebolla esté transparente y la zanahoria blanda.
Sube el fuego a medio-alto y añade la carne picada. Salpimiéntala al gusto. El truco aquí es ir rompiéndola con una cuchara de madera para que no queden bloques grandes. Deja que se cocine hasta que pierda el color rosa y empiece a dorarse (queremos que se dore, no solo que se cueza).
Si vas a usar vino, este es el momento. Échalo y deja que evapore el alcohol durante 2-3 minutos.
A continuación, añade el tomate triturado, el tomate concentrado y el orégano. Baja el fuego al mínimo, tapa la cazuela y deja que chup-chup durante unos 15-20 minutos. Si ves que se seca, puedes añadir un vasito del agua.
Mientras la salsa se termina de hacer, pon una olla grande con abundante agua a hervir. Cuando rompa a hervir, echa un puñado generoso de sal y añade los tallarines. Cocínalos siguiendo las instrucciones del paquete para que queden al dente (suele ser entre 8 y 10 minutos). Luego, escúrrelos, pero guarda media taza del agua de la cocción.
Añade los tallarines directamente a la cazuela con la salsa de carne. Mezcla todo bien a fuego bajo durante un minuto. Si notas que queda un poco seco, echa un chorrito del agua de cocción que guardaste; esto hará que la salsa se vuelva cremosa y se adhiera perfectamente a la pasta.





