Hola, hoy otra receta fácil.
Para lograr un sorbete de limón artesano perfecto, el secreto no está solo en la calidad de los limones, sino en conseguir la textura adecuada para que no se convierta en un bloque de hielo sólido. Al ser artesano, el truco es el equilibrio entre el azúcar y el agua (el almíbar).
Para lograr un sorbete de limón artesano perfecto, el secreto no está solo en la calidad de los limones, sino en conseguir la textura adecuada para que no se convierta en un bloque de hielo sólido. Al ser artesano, el truco es el equilibrio entre el azúcar y el agua (el almíbar).
250 ml de zumo recién exprimido (unos 4-5 limones).
350 ml.
200 g (es necesario para que no cristalice demasiado).
Ralladura de 2 limones (sin la parte blanca).
1 clara (opcional, le da una textura mucho más cremosa y aireada).
En un cazo, pon el agua y el azúcar a fuego medio. Calienta removiendo hasta que el azúcar se disuelva por completo y el agua comience a hervir. En ese punto, retira del fuego y añade la ralladura de limón. Deja que se enfríe totalmente (puedes meterlo en la nevera). Este paso es vital porque, al enfriarse, el almíbar se vuelve más denso.
Vierte la mezcla en un recipiente metálico (el metal transmite mejor el frío) y mételo en el congelador.
Cada 45-60 minutos, saca el recipiente y bate la mezcla enérgicamente con un tenedor, una varilla o un batidor eléctrico. Esto romperá los cristales de hielo grandes y hará que tu sorbete quede fino y cremoso.
Repite este proceso unas 3 o 4 veces hasta que tenga la consistencia deseada.
Si usas la clara de huevo. Móntala a punto de nieve antes de añadirla a la mezcla, justo en el segundo o tercer batido. Esto le dará un volumen tipo "nube".

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